Las oraciones de la unicidad y similares

Pregunta: Recitemos una plegaria a nuestro señor Muhammad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), rezando siete veces consecutivas la sura de “al-fatiha”. Recitemos siete veces consecutivas la sura de “al-fatiha” en resguardo de la más honorable fuente de socorro de nuestro tiempo, de sus ayudantes y de sus compañeros más íntimos, -que Allah esté complacido con ellos-. Recitemos cien veces consecutivas: “¡Oh, Allah, Único, Eterno y Generoso!: Bendice a nuestro señor Muhammad y a su familia, por cada ojo que mira, para que se le abra la luz de este mundo, en cada respiración donde quiera que se produzca o se vaya a producir. ¡Oh Allah! Te rogamos que bendigas tan noblemente como corresponde a quien es a la vez nuestro señor y caudillo impecable, nuestro intercesor y nuestro amor más noble y hermoso, a aquel que nos ilumina continuamente con su radiante presencia y constituye el deleite perpetuo de nuestra vista, a Muhammad -la paz y las bendiciones sean con él-. ¡Oh Allah!, Te rogamos que aceptes su mediación y nos permitas sumirnos en el mar de tu Unicidad, hasta que no vivamos ni nos movamos ni nos tranquilicemos sino con Tu noble Unicidad, de modo de no podamos ver, ni escuchar, ni ser, ni vivir, ni movernos ni estar en paz salvo mediante Él. Concédenos Tu más completo perdón, Tu más absoluta gracia, Tu más perfecto amor y Tu complacencia sin límites, y haznos partícipes de Tu sabiduría; bendice a él (el Profeta), a su Familia, a sus Compañeros, tal y como promete la inmarcesible promesa inscrita en Tu Libro. A su familia y a sus Compañeros, tanto como aquel que está rodeado por Tu conocimiento y está enumerado en Tu Libro (el Corán). ¡Oh, Misericordioso por antonomasia! Alabado sea Allah, Señor de los mundos.


"¡Oh, intercesor de la creación! La paz y las bendicionesSean contigo, ¡Oh! Luminaria de la creación, guía de la Humanidad. ¡Oh, arquetipo de los hombres justos y espíritu el más selecto! ¡Sálvame!Pues siempre he sido injusto y continuamente he errado al escoger mi senda. ¡Oh, Allah! ¡Ilústrame!¡Oh, Señor mío!, no tengo otro apoyo salvo Tú.Uno solo de Tus gestos acarreará, si lo deseas, mi perdición.¡Oh, mi señor! Oh Mensajero de Allah! (Repítase esta jaculatoria siete veces consecutivas.)¡Oh fuente de auxilio! ¡La paz de Allah sea contigo! (Repítase esta jaculatoria siete veces consecutivas.) ( Número del tomo 3; Página 46) ¡Que la paz sea contigo! Ilústrame, con el permiso de Allah.Mírame, señor, con esa límpida mirada tuyaQue me transporta ante la Suprema Presencia.¡Oh intercesor de la creación, oh, amado de Allah!¡La paz y las bendiciones de Allah sean contigo!pues me he perdido y extraviado, mis intentos de orientar a mi pueblo se han malgastado.Tómame pues de la mano, ¡oh, mi señor!, y ayuda a la Ummah (Nación Islámica).¡Oh mi señor! ¡Mensajero de Allah! (Repítase esta jaculatoria siete veces consecutivas.) ¡Señor, oh, mi Señor! Dígnate bendecir y honrartanto a Muhammad, el intercesor que Tú exaltaste ante todos los pueblos,como a su familia, y dígnate también permitir que la humanidad se precipiteA alabarte, a Ti, al Único, al Señor de los mundos.¡Señor! Perdónanos, torna ligera nuestra labor, guíanos,!Señor! Aproxímanos a Tu presencia ¡y permite que reine la concordia entre todos nosotros!"¡Allah! Bendice cuanto Te has dignado crear, asimismo, honra este país. !Oh, Allah! haz que mantengamos estas oraciones. (Repítase esta jaculatoria siete veces consecutivas.) ¡Oh, Allah! Apelamos al más grandioso de Tus nombres, al prestigio de nuestro señor Muhammad -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- y a la más prístina de las fuentes de socorro de esta nuestra era, a sus compañeros y al resto de los fieles devotos y obedientes a Tu palabra –Allah les otorgue su complacencia- ¡Oh, Allah! ¡Oh, Allah! ¡Oh, Allah! (Tres veces.)# Permite que ésta, nuestra súplica se escuche por todo el mundo y que recorra la tierra entera (Tres veces.) Pues Tú eres el Todopoderoso, digno de que se presente ante Él cualquier petición (Repítase esta jaculatoria tres veces consecutivas.) Volved pues a Allah. (Repítase esta jaculatoria siete veces consecutivas.) Y di: «¡Ha venido la Verdad y se ha disipado lo falso! ¡Lo falso tiene que disiparse!» (Repítase esta jaculatoria tres veces consecutivas.) Recitemos la sura de al-fatiha Estas son las oraciones de la Unicidad, mediante las cuales no sólo se elevan y purifican los corazones, sino que se llegará a conocer con más profundidad a Allah -Altísimo sea-, y a Su Mensajero -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-. ( Número del tomo 3; Página 47) Cómo han de recitarse dichas oraciones:Primero: Es indispensable que, antes de comenzar, examinemos la pureza de nuestras intenciones, que se dirijan únicamente a Él, el ser humano que se aplique a la recitación de estas plegarias debe decantar cuidadosamente tanto su intención como su actitud interna y externa, procediendo como si realmente se encontrara en presencia de Allah -Altísimo sea-, y de Su Mensajero -la paz y las bendiciones divinas sean con él-. Por ende, el orante debe observar una cuidadosa conducta, tanto por lo que atañe a su intención espiritual como a sus pautas de comportamiento, pues así lo requieren no sólo la debida veneración a Nuestro Señor –Exaltado sea- y la salvaguardia de Su honor, sino también el amor profundo y sincero del cual Él es el Único acreedor.Segundo: Quien recite por primera vez las oraciones de la Unicidad, debe aplicarse devotamente a tal ejercicio espiritual siguiendo rigurosamente las indicaciones que previamente le hemos facilitado. Deben pues pronunciarse dichas plegarias cuantas veces se haya precisado al exponer cada una de ellas, y aún más, si esa fuese la voluntad del orante, repetirlo en una sola sesión diurna y en otra nocturna. Teniendo en cuenta que tales plegarias deben recitarse durante cuarenta días consecutivos. Existe la posibilidad de reducir la duración de ese ejercicio espiritual a tan sólo siete días consecutivos, pero, en tal caso, el orante está obligado a multiplicar por diez el número de veces que debe pronunciar cada una de las plegarias mencionadas, De esa manera, las siete veces serán setenta, las cien veces, mil, y las tres, treinta. En el caso de que no sea factible llevar a cabo una de las sesiones, ésta deberá compensarse adecuadamente. Una vez haya finalizado el plazo fijado para este ejercicio, sea de siete o de cuarenta días, sería recomendable seguir pronunciando dichas oraciones diariamente, es decir, observándolas tanto por el día como por la noche, sirviéndonos de nuestro tiempo libre. # # # # Este número es como mínimo. El número que se realizará, debe estar dentro de la capacidad de la persona. No obstante, todos aquellos que reciten estas oraciones diariamente son libres de reducir o aumentar a su discreción el número de veces que repiten alguna o todas las invocaciones. En cuanto a quienes deseen iniciarse en esta actividad, les recomendamos que lo hagan en grupo; por lo que concierne a las mujeres, les prescribimos que, si están atravesando el periodo o el puerperio, se abstengan de recitar la sura de “al-fatiha”, así como cualquier otra sura o aleya. ( Número del tomo 3; Página 48) Tercero: Si, por la razón que sea, una persona no puede profundizar en este ejercicio espiritual ni recitar todas las oraciones supererogatorias, pero desea hacerlo, deberá leer repetidamente alguna de ellas durante un plazo de tiempo equivalente a aquel durante el cual ha de prolongarse la recitación de todo el conjunto, -es decir, más o menos unos treinta minutos-, o bien prolongará su lectura hasta que hayan finalizado los demás miembros de la congregación reunida con esa finalidad. Tales indicaciones sólo sirven, claro está, cuando el ejercicio se lleva a cabo en grupo; si éste se emprende en solitario, bastará con repetir “¡oh, mi señor, oh, Mensajero de Allah!”, durante todo el periodo de tiempo al cual aludímos anteriormente. Quien no sea capaz de profundizar en el sentido de estas plegarias o no tenga fuerzas para recitarlas en su totalidad, debe repetir continuamente las frases mencionadas durante el periodo de tiempo precisado, esforzándose por obtener la perfección en su recitación y comportándose como si, Allah -glorificado y exaltado sea- y Su Mensajero -la paz y las bendiciones sean con él- hubieran manifestado Su presencia real. Así pues, debe conducirse perfeccionando su intención y su comportamiento interno y externo, ha de mantener la excelencia moral y la compostura física debidas a Allah, ha de Glorificarle y, por último, ha de profesarle su más puro, genuino y sincero amor. Nota importante: Todos aquellos que emprendan la recitación de las oraciones de la Unicidad deben ser conscientes de cómo, una vez emprendida, han de esforzarse hasta el agotamiento por cumplimentar en cada momento tan alto empeño con la dignidad y la seriedad requeridas. Repitiendo: (por Allah y con Allah) por Su Mensajero y con Su Mensajero, por la fuente de amor eterno, su auxilio. El orante debe ser consciente de que es inexcusable otorgar a cada cual su derecho dando prioridad absoluta a lo esencial y a lo más útil; es decir: Esto significa que el orante en ningún caso deba descuidarlas de forma permanente y continua, la frase “por Allah” significa que cualquier acto del hombre, sea externo o interno, depende de la intención, es decir, cualquier acto del hombre que la haya pronunciado se supedita, automáticamente, a los mandatos de la shari'ah. Por tanto, la calidad y la licitud de tales actos, sean obligatorios o recomendables, dependen exclusivamente del consentimiento de Allah y Su Mensajero -la paz y las bendiciones sean con él- Allah dice en el Corán: Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren Y dice en otra aleya: A pesar de que no se les había ordenado sino que adorasen a Allah, rindiéndole sinceramente la adoración ( Número del tomo 3; Página 49) También, el Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dice en la siguiente tradición profética: Ciertamente, las obras dependen de las intenciones Además, la shari'ah constriñe a realizar cualquier acto lícito, con independencia de su naturaleza, por obligación hacia Allah ¡Ensalzado sea! El significado de la expresión "con Allah" consiste en que, quienquiera que la pronuncie, basa todas sus acciones, sean éstas visibles o invisibles, en la anuencia de Allah, es decir: No hay fuerza, ni poder, sino sólo Allah. Allah -Altísimo sea- dice: ¿Cuando Allah os ha creado a vosotros y a lo que hacéis? Y dice también: Pero no querréis a menos que Allah, el Señor de todos los mundos, quiera La verdad testimonia que todas las obras se hacen por Allah; por lo tanto, quien sostiene tener el poder para realizar sus propias obras, incurrirá en un grave pecado de asociacionismo politeísta, porque estará tratando de equipararse a Allah. La frase "por el Mensajero" implica tener la intención junto con la otra intención relacionada con "por Allah"; lo cual significa que el Mensajero -la paz y las bendiciones sean con él- debe ser seguido. En otras palabras, la intención debe estar siempre de acuerdo con la shari'ah, asimismo, huir de los pecados con la intención de adorar a Allah -Altísimo sea-, así como el anhelo de acatar a Su Mensajero -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-, Allah dice: Y no hemos enviado a ningún mensajero sino para que fuera obedecido con el permiso de Allah La frase “con el Mensajero” implica que se pretende dar testimonio de cómo el propósito de todas las obras consiste en complacer impecablemente a Allah -Altísimo sea-, así como a Su Mensajero, y de cómo se acepta que todas las gracias recibidas, bien sean manifiestas u ocultas, espirituales o mundanas, dimanan tanto de las enseñanzas como de la intercesión del Profeta -la paz y las bendiciones sean con él-, Allah -Altísimo sea- dice: Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello Él (el Profeta) es el origen de todo cuanto existe, es el intermediario entre el siervo y su Señor, Quien tuvo a bien enviarlo a la humanidad como un gesto de benevolencia, Allah el Altísimo dice: Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos ( Número del tomo 3; Página 50) De la misma manera, la frase anteriormente mencionada "por Allah y con Allah, por el Mensajero y con el Mensajero", constituye el requisito previo inexcusable de la profesión de fe (del Islam), que reza así: “doy testimonio de que no hay más dios que Allah, y de que Muhammad es Su Mensajero”, al mismo tiempo da a cada cual su derecho. La frase “otorgar a cada cual su derecho” implica no sólo la obligación de acatar y respetar los derechos y obligaciones que nos ligan al prójimo, sino, primordialmente, de honrar las obligaciones contraídas con Allah ¡Ensalzado Sea!, con Su Mensajero –la paz y las bendiciones sean con él-, y con el resto de los seres humanos y de las criaturas vivas, independientemente de que tales derechos sean de obligatorio cumplimiento, obligatorios, voluntarios (es decir, se debe dar mayor importancia a aquellas obligaciones que sean más correctas y útiles, otorgándose prioridad al cumplimiento de los derechos más importantes.), otorgándose prioridad al cumplimiento de los derechos más importantes. Es decir: dar prioridad a los obligaciones más útiles para Allah, Su profeta –la paz y las bendiciones sean con él- y a todas cuantas personas y criaturas vivas, sin consideración a la naturaleza o a la calidad –religiosa, espiritual o mundana- de los beneficios obtenidos. Respuesta: Ateniéndonos a cuanto se ha expuesto anteriormente, las oraciones llamadas “Unitarias” no son correctas, pues no sólo contienen un cierto número de bida`(innovaciones en la religión) reprobables, sino que, además, incurren en el pecado de asociacionismo politeísta y se exceden en su ponderación del Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él-.1 - Entre las afirmaciones infundiosas que contienen destacaremos las siguientes: En la última línea de las mismas, se afirma que el Profeta –la paz y las bendiciones sean con él- es el origen de toda existencia: tal afirmación es una calumnia palmaria, pues, aunque sin duda él ha sido la más noble de las criaturas y el más excelso de los profetas –la paz sea con ellos- no es en modo alguno el origen de la vida, ni las criaturas se crearon para él, sino que, como cualquier otro ser humano, nació de dos padres; y ésta es la regla invariable que sigue la humana existencia, salvo en el caso de Jesucristo, hijo de María, quien no tuvo padre, Todas las criaturas han sido creadas para adorar únicamente a Allah. Él dice, en la siguiente aleya: Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren 2- ( Número del tomo 3; Página 51)  De las innovaciones reprobables que contienen dichas oraciones: recitar la sura de “al- fatiha” siete veces a favor del Profeta -la paz y las bendiciones sean con él-, otras siete veces a favor de las fuentes de socorro del tiempo presente y las personas piadosas Pero no se ha demostrado que el Profeta diese por cierto tal uso o costumbre, pues en las tradiciones proféticas se dice: Quien innove algo en nuestra religión que no sea de ella, será rechazado Un Hadîz recopilado por Al-Bujari y Muslim. Dicha práctica, además, es condenable, porque implica incurrir en un pecado de asociacionismo politeísta, ya que sus practicantes la recitan por lo que ellos llaman “fuentes de socorro del tiempo presente” y por sus ayudantes.Asismismo, en estas oraciones se invocan las bendiciones de Allah sobre el Profeta –la paz y las bendiciones sean con él- con cada mirada y con cada brizna de aliento, en la misma cantidad que se implora la bendición de Allah, y se imploran Su gracia y Su asistencia de la misma manera, reiterando debe repetirse esta súplica cien veces. A todas luces, esa práctica constituye una bid`ah reprobable.Y de las afirmaciones abominables lo siguiente: en la página 2 se exclama: cuando se exclama: “¡Oh, Allah! Te pedimos, en nombre del Profeta, que nos sumerjas en las profundidades de la Unicidad Divina, y que, hasta que no la contemplemos, no nos sea dado ver, escuchar, sentir, movernos o atender a otro objetivo cualquiera.” Algunas afirmaciones contenidas en la teoría de la unicidad del Ser o pedir al Profeta que interceda a Allah para que les sumerja en el misterio de la Unicidad hasta que se vean ausentes de la vida, no les sea dado ver, escuchar, sentir, no son más que una evidente incredulidad y desorientación mostrada. ( Número del tomo 3; Página 52) También de las innovaciones que conducen al asociacionismo politeísta: la súplica de los seguidores de la citada teoría al Mensajero -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- que se apiade de ellos, respalde sus esfuerzos, les bendiga para que les guíe hacia Allah ¡Alabado Sea!, y les ilumine para conducir sus pasos hacia la senda de la verdad. Tales plegarias, en su conjunto, rezuman incredulidad y son sólo una súplica formulada para obtener de Allah que Éste se digne poner fin a sus sufrimientos, justificar su actitud disidente, así como para liberarles de las atrocidades y el dolor, recitando las oraciones y poesías prescritas por la misma en determinadas ocasiones, siguiendo un ritmo y un orden determinados de antemano. Pero sus esfuerzos serán vanos, ¡pues no es posible cosechar uvas de las espinas, ni extraer miel de la coloquíntida! También, de las innovaciones abominables: incitar al iniciado en tal doctrina que recite las oraciones de la Unicidad durante cuarenta días consecutivos, una determinada cantidad de veces; aunque se le permite prolongar su recitación durante siete días consecutivos, pero a condición de multiplicar proporcionalmente a la cantidad de días restados las veces que se recita cada oración. Una vez pasados los siete o los cuarenta días prescritos, dichas plegarias deben formularse de manera regular, día y noche, y si se pierde alguna de tales oraciones se debe recuperar cuando se pueda. Éstas y otras oraciones no fueron prescritas por Allah ¡Glorificado Seas! Nuestro Señor: ¿acaso no constituye ese acto una calumnia infamante y descomunal?Así pues, para toda persona prudente y madura es obvio cómo los practicantes de tal doctrina, han sido víctimas de un engaño tendido por Satanás, el cual no sólo ha conseguido que cometan el pecado de asociacionismo politeísta, sino que, además, ha revestido de falsa rectitud sus descabelladas enseñanzas y les ha convencido de tomar por ciertas tales plegarias con el fin de poder acercarse a Allah, pensando obtener la fuerza tras la debilidad, la unidad tras la discordia, y la gloria tras la humillación. Satanás los maneja pues a su antojo, los incita a llamar a otros para caer en los mismos errores y en la incredulidad; con la esperanza de llegar a la verdad mediante la falsedad, y a la guía a través del extravío. Pero ¡es imposible, totalmente imposible! ¡Gloria a Ti! Esto es una enorme calumnia!¡Que Allah nos conceda el éxito! ¡Que Allah bendiga a nuestro profeta Muhammad, su Familia y sus Compañeros!

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